Un sitio web abandonado no siempre explota de inmediato. A veces solo empieza a fallar en silencio: carga más lento, rompe formularios, pierde compatibilidad y deja de inspirar confianza.
Seis meses sin mantenimiento son suficientes para que la deuda técnica empiece a cobrar intereses.

WordPress, plugins y temas se actualizan. Si no lo haces, dejas huecos abiertos.


